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Se pueden considerar un ejercicio gestáltico a todo acto que fomente los principios básicos de la Gestalt. Se podrían llamar “dinámicas” o incluso “experimentos”, ya que su resultado es abierto a infinidad de posibilidades que solo tienen sentido para la persona que los ha realizado. Pero ¿cómo pueden ser y en qué consisten exactamente los ejercicios que se utilizan?  

Algunas personas cuando se interesan por la Gestalt ya sea para hacer sesiones personales de terapia o para participar en algún taller que usa su enfoque, me preguntan cómo son y en qué consisten exactamente los ejercicios que se utilizan durante los mismos. Para aclararlo un poco, he pensado en escribir este artículo.

Estos ejercicios también se podrían llamar “dinámicas” o incluso “experimentos”, ya que eso es lo que son en el sentido de que su resultado es abierto a infinidad de posibilidades que solo tienen sentido para la persona que los ha realizado. Se pueden considerar un ejercicio a todo acto que fomente los principios básicos de la Gestalt y que tenga en general la mismas finalidades de fondo, que son: 1) ayudar a las personas a ganar consciencia sobre cómo se definen y actúan en la vida, ya sea de cara al exterior o consigo mismos -sus propios sentimientos, necesidades, pensamientos; 2) invitar a las personas a salir de su zona de confort, donde están sus patrones de comportamiento automatizados y por lo tanto invisibles, para adentrarse en nuevas formas de actuación que les puedan aportar cosas nuevas y valiosas para su equilibrio. Con todo lo anterior lo que se fomenta es la auto-regulación adecuada al “aquí y ahora” que permita dejar atrás comportamientos o fijaciones que generan alguna clase de conflicto.

Dicho esto se entenderá que los ejercicios en si pueden ser muy variados. No existe algo así como un catálogo que determine cuáles son correctos y cuáles no. Igualmente para intentar darte ejemplos concretos, agrupo a continuación los ejercicios por la herramienta principal que utilizan, si bien éstas se siempre están hasta cierto punto mezcladas.

Ejercicios Corporales. Utilizan el movimiento, la quietud o la expresión corporal para fomentar los objetivos generales. Su gran ventaja está en que hacen que los participantes contacten con la energía, fuerza, capacidades, necesidades o limitaciones que se generan desde el cuerpo y que muchas veces no son reconocidas.
Por ejemplo, a un individuo que está en sesión individual de Gestalt y que cada vez que habla de sus problemas se encoge de hombros y agacha la cabeza, se le puede pedir que exagere y repita una y otra vez estos gestos para que reconozca con más consciencia y claridad cómo reacciona corporalmente a los problemas, así como la disposición energética y emocional de pequeñez, de limitación, etc., (la persona tendrá que ponerle el nombre exacto según lo que sienta) en la que se coloca. A continuación se le puede invitar a que ahora cuente el problema desde una posición corporal opuesta, con la cabeza en alto y el pecho erguido, de tal forma que pueda experimentar cómo cambia su forma de gestionar y afrontar sus problemas si tuviese una disposición corporal distinta, en este caso, vinculada a la energía de empoderamiento, valentía, etc.
A nivel grupal, un ejemplo podría ser cuando se invita al grupo a moverse al ritmo de músicas diferentes (lentas, aceleradas, alegres, tristes) expresándose libremente para que los individuos puedan reconocer si les da miedo el “dejarse ir”, si censuran sus movimientos, si se juzgan (y juzgan a los demás) o si se permiten sentir y disfrutar de las capacidades de expresión que les da el cuerpo.

Ejercicios Creativos. Permiten que la persona se exprese con la imaginación y a través de diversos medios para plasmarla. De esta forma se pretende sobrepasar los límites que impone el razonamiento y se obtiene una creación subjetiva que igualmente contiene claves para ganar consciencia.
Por ejemplo, a nivel individual a una persona que se siente atorada ante determinada circunstancia o por un rol asumido (rol de víctima, de salvador, de super-hombre) se le puede pedir que imagine un cuento en el cual el personaje principal le representa a él. El personaje, que elegirá libremente empujado por su imaginación, puede ser un objeto, un animal, personaje inventado o real. A continuación se le pide que cree el “escenario” del cuento describiendo las circunstancias que rodean al personaje y finalmente se le pide que desarrolle un final de cuento que engloble una enseñanza que le haga ver posibles salidas positivas. La persona ha de describir todo esto en tercera persona para poder distanciarse de sí misma al mismo tiempo que extrae de su interior y gracias a la creatividad nuevas posibilidades de acción.
A nivel grupal, un ejemplo de ejercicio creativo sería proporcionar a los participantes medios para que hagan un gran dibujo de la familia, sin ninguna otra indicación concreta. Cada uno entenderá la consigna a su manera: unos dibujarán una familia ideal, otros el ideal de su propia familia, otros la realidad que perciben de su familia, pero en cualquier caso, todos los rasgos del resultado final dirán algo de cómo el autor vive su familia y su lugar en ella. No se trata de interpretar los resultados de forma tajante, sino simplemente de remarcar lo que es evidente del dibujo en sí (el tamaño de las figuras, la distancia entre ellas, si están por subgrupos, posibles omisiones de personajes, adornos complementarios, etc.) para que la persona vea qué es lo que eso le dice de sí misma y de su experiencia familiar.

En la segunda parte de este artículo explicaremos los ejercicios de contacto, los de polaridades y los cognitivos. Y resumiremos la ventajas de hacer estos ejercicios en espacios terapéuticos dirigidos. No te la pierdas.

Fundador y Co-Director de Espacio Impulso
Coach, Terapeuta y Profesor de Yoga.

www.espacioimpulso.es

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