Sesiones de coaching y terapeuta gestalt en Barcelona

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Sin importar cuáles sean los conflictos, dificultades o problemas personales que una persona quiera solucionar, la mera manera en que los describe dice mucho de su forma de ser y de su disposición a responsabilizarse de ellos. En las sesiones de terapia gestalt se pone especial atención a la manera en que la persona narra su versión de los hechos, a los matices que recalca u omite, y a la capacidad o dificultad de hablar en primera persona.

No es lo mismo decir “a las personas le enoja que mientas” o “lo desconocido paraliza y da miedo” que apropiarse de la sensación y decir “a mi me enoja que me mientas” o “yo siento miedo y me paralizo ante lo desconocido”. Tampoco es igual justificarse tras generalidades y decir “uno se equivoca” o “a nadie le gusta sentirse inferior a los demás”, que decir “yo me he equivocado” o “a mi no me gusta sentirme menos que X”.

A la hora de pedir no es igual un “estaría bien que hicieras esto”, a un posicionamiento directo tipo “quiero pedirte esto”. Y tampoco es equiparable que la comunicación apele al destinatario concreto en el cual se está pensando al hablar, que hacerlo de forma impersonal, por ejemplo, entre las frases “hay dificultades de comunicación con personas del departamento de contabilidad” y “yo tengo dificultades de comunicación con Mario de contabilidad” hay una gran diferencia.

La lista de ejemplos podría ser infinita ya que es un mal de muchos esta forma de hablar que se ve con frecuencia dentro y fuera de las sesiones de terapia gestalt. Cuando lo que uno siente, piensa o quiere es difícil de aceptar, de sostener o de presentar ante los demás, responsabilizarse de ello resulta incomodo. Y es para evitar dicha sensación que se evita hablar en primera persona.

Pero una vez despersonalizado el mensaje, una vez hecho el cambio en la forma de hablar aunque parezca ser solo un cambio superficial, el mensaje ya no es el mismo ni para uno mismo ni para los receptores. Desde el punto de vista de la auto-responsabilidad, ésta se ha diluido y su ausencia hace que la persona se quede en una posición más pasiva y falta de la pieza clave para hacer algo pro-activo y resolutivo (el peso de la responsabilidad conlleva poder, es decir capacidad, para hacer).

Una labor básica de la terapia gestalt es ayudarle a la persona a reconocer y a expresar eso que siente, piensa, necesita y quiere en primera persona. No existe un truco mágico para hacerlo y solo se logra a base de la escucha atenta del terapeuta que reconduce las expresiones impersonales que la persona utiliza. En cualquier caso, esto es más poderoso y transformador de lo que puede parecer a primera vista, y sirve no solo para generar un mayor grado de poder personal, sino también para comenzar a tratar los orígenes de la incomodidad (inseguridad personal, sentimientos de vergüenza, miedo a generar conflicto o de incomodar a las personas, culpa, baja auto-estima etc.) que de otra manera seguirán manifestándose bajo formas diferentes.

Si te gustaría ahondar en este tema y dar un salto de calidad en tu crecimiento personal, mira de reconocer cómo te manejas hablando en primera persona. Y si quieres probar lo que la terapia gestalt puede hacer por ti, pide una sesión presencial o por videoconferencia, la sesión de prueba es gratuita. ¿Qué esperas?

Fundador y Co-Director de Espacio Impulso
Coach, Terapeuta y Profesor de Yoga.

www.espacioimpulso.es

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