Sesiones de coaching y terapeuta gestalt en Barcelona

ALDO BARRAGÁN RIVARA

ALDO BARRAGÁN RIVARA

Fundador y Co-Director de Espacio Impulso / Responsable Área Particulares

Coach Personal y Laboral
Coach del Departamento de Relaciones Corporativas de la Escuela de Negocios EAE
Terapeuta Gestalt a nivel individual y grupal
Profesor de Yoga y Meditación


 

FORMACIÓN


Coach Personal y Grupal certificado por Quantum Barcelona y avalado por la Asociación Española de Coaching
Coaching Transformacional. Institut Gestalt. Barcelona
Curso “Programación Neuro Lingüística y Coaching” de Anthemon. Barcelona
Terapeuta Gestalt. Certificado por Espai Ludic. Barcelona
Intensivo de Profundización en Terapia Gestalt. Escuela Naradeva. Segovia
Curso Leading Strategic Innovation in Organizations. Universidad de Vanderbilt, EEUU.
Curso “Desarrollo de Habilidades Directivas”. Fundación Tripartita. Barcelona.
Instructor de Yoga y Meditación por la Asociación Sanatana Dharma. Cestona
Curso de Yoga y Filosofía Védica. Centro Yoga Niketan, Rishikesh, India
Asistencia continuada en clases regulares de yoga y meditación desde 1994
Curso anual “Dimensión Espiritual y Tradiciones Religiosas” en el CETR. Barcelona
Segundo de Filosofía. Universidad Nacional Autónoma de México
Diplomado en Historia y Estudio Comparado de las Religiones. Universidad Nacional Autónoma de México
Segundo de Marketing. Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. México. D.F.
Estudios de Economía y Geografía General Certificate of Education Examination. Universidad de Londres
Certificación International General Certificate of Secundary Education Universidad de Cambridge

 

EXPERIENCIA LABORAL


Fundador y Co-Director de Espacio Impulso
Responsable de Área Particulares de Espacio Impulso
Coach profesional para particulares y empresas a nivel nacional
Coach voluntario para el Centro UNESCO de Cataluña (UNESCOCAT) del 2009 al 2011
Coach del Departamento de Relaciones Corporativas de la Escuela de Negocios EAE
Formador en talleres de coaching
Terapeuta Gestalt a nivel individual y grupal
Dinamizador de grupos de diálogo intercultural en el centro penitenciario “Cuatro Caminos”, Barcelona, 2011
Profesor de yoga en diversas escuelas de Barcelona
Formador en talleres de meditación
Responsable de Exportaciones en Comercial Balmes Vives S.L. en el Prat de Llobregat, Barcelona
Agente de ventas en sector alimentación. México, D.F.
Administrativo en la Asociación Mexicana de Turismo de Aventura y Ecoturismo A.C. México, D.F.
Agente de viajes especializado en ecoturismo para Ecogrupos de México. México, D.F.

 

Lo que mi CV no dice de mi: Aldo Barragán


A los 18 años mi vida comenzó a tomar inesperadamente una dirección que no entraba en mis planes. Cursaba estudios en marketing cuando una novia decidió romper conmigo. Ese hecho que para otros hubiera sido llevadero, en mi detonó una crisis que me hizo ver los sentimientos limitantes (inseguridades personales y dificultades para expresar lo que sentía) que se habían ido acumulando en mi adolescencia sin darme cuenta. Fue entonces cuando inicié una búsqueda personal con la ayuda de un terapeuta que practicaba bioenergética, Gestalt, meditación, yoga, pnl, reiki, rebirthing, y un largo etcétera. Recuerdo que en alguno de nuestros primeros encuentros me condujo a través de un ejercicio que me hizo ver que quitarme esos sentimientos negativos era posible por lo que sentí que había encontrado algo que podía ser muy importante para mi. Así, me sumergí de lleno en ese mundo nuevo de desarrollo personal que acababa de descubrir, participaba en talleres y retiros, leía libros de auto-ayuda, me hacía preguntas sobre mi y sobre la vida, aprendía a meditar, etc. Estuve en estrecho contacto con él cerca de un año y medio, y llegado a esas alturas perdí interés en el marketing, dejé la carrera y decidí estudiar filosofía pensando que me ayudaría a cubrir esas necesidades y anhelos de conocer(me) y superar(me).

Recuerdo que esos anhelos habían estado presentes en toda mi adolescencia; recuerdo la satisfacción particular de tener conversaciones reflexivas y de indagación con quien se prestara a ellos, así como el anhelo de tener una sensación que no sabia bien ni cómo llamar ni cómo fomentar, yo decía que quería “estar”; años más tarde entendí que tenia que ver con la meditación.

Pero la filosofía no fue tal y como esperaba. A pesar de que me dio una nueva dirección, encontré muy tedioso su estudio y sobre todo, lo encontré puramente teórico y nada práctico, por lo que abandoné la idea de acabar la carrera. Continué asistiendo solo a las clases que sí me interesaban (religión, filosofía de la ciencia, filosofía oriental) hasta que me surgió la opción de ir a Nepal con un gran amigo. Tenia 24 años.

En aquel entonces vivía con unos amigos y también trabajaba en el negocio familiar, pero a mi no me apasionaba aquello y dado que mi interés se había ido trasladando al desarrollo personal y el pensamiento oriental, el viaje representaba una oportunidad que solo pude aprovechar gracias a la ayuda de mi madre que me empujó a marchar. Compré el billete de avión de ida, pero no el del regreso: estaba abierto a que sucediese lo que fuera. Me despedí de México y me fui.

Tras viajar por Nepal acompañado, crucé la frontera hacia India sólo. Estuve meses en ashrams meditando y haciendo yoga. Hasta aquel entonces nunca había practicado yoga con frecuencia, lo conocía pero muy poco y resultó ser un descubrimiento magnífico pues vi que era más que ejercicio físico, sino todo un compendio de prácticas y conocimientos donde hay espacio para la filosofía, la meditación, la salud física, la salud emocional y la búsqueda de respuestas metafísicas. Cuando se me acabó el presupuesto del viaje, compré un billete a Barcelona con la idea de trabajar durante unos meses, ahorrar y volver a la India para seguir profundizando. Pero en Barcelona me llevé una sorpresa grande cuando, a los pocos días de comenzar a trabajar, encontré una escuela de yoga cuyo enfoque cubría perfectamente mis intereses. Y por si no me bastasen los guiños del destino, el profesor de yoga ofreció alquilarme una habitación para vivir con él junto a la escuela misma. Así que llegué por trabajo pero me quedé para continuar mis prácticas (sadhana) que realizaba con seriedad nueve veces a la semana sin falta. Más tarde vi que quería dar un paso adelante y me formé oficialmente como profesor de yoga.

Fue una época muy feliz y estable en mi vida: la filosofía práctica que había estado buscando la había encontrado, estaba entregado a mi proceso de auto-conocimiento y crecimiento, iba encontrado las respuestas que mi interior buscaba, ganaba certezas y confianza personal, cerraba heridas, hasta que en el 2003 me di un paréntesis para volver a salir a conocer otros sitios y sentir la emoción de dejarme sorprender por lo desconocido. Estuve meses viajando en bici y trabajando por oriente cercano, atraído por su historia y mezcla cultural.

Posteriormente regresé a Barcelona. Trabajé varios años en una empresa de exportaciones y daba clases de yoga, hasta que decidí tirarme de lleno a los temas que me apasionaban. Renuncié a aquel trabajo, me puse a dar más clases de yoga y también comencé a cursar aquellas formaciones que me interesaban y que consideraba que complementaban mis habilidades y herramientas. Con las experiencias que iba atravesando, cada vez reconocía que habría muchas personas interesadas en realizar procesos de transformación sin tener que hacerlo por medio del yoga o la meditación. Así fue como fui a dar con el coaching y sus ideas clave: “potencial”, “excelencia”, “superación”, “consciencia”, “auto-responsabilidad”,…. no solo del ámbito personal sino también del laboral, lo cual lo hacía doblemente interesante ya que siempre había estado en contacto con el mundo de los negocios y sabía que la vida laboral y sus retos podían ser una puerta de entrada a caminos de superación. Afortunadamente, el enfoque útil, práctico y directo del coaching aportó agilidad y capacidad de reconocer pensamientos, actitudes y acciones que ayudan o bloquean la búsqueda de los objetivos que las personas nos proponemos; además me aportó el conocimiento de cómo potenciar lo bueno que ya tenemos y de cómo superar eso que nos frena. Tras esta formación fundé Espacio Impulso. Más tarde también hice la formación en terapia Gestalt que me ha aportado grandes aprendizajes de naturaleza terapéutica sobre los ajustes desatinados que las personas hacemos para sobrevivir y para adaptarnos a las exigencias propias y del entorno, pero que muchas veces nos acaban empujando a un ciclo de conflicto innecesario. Al fin y al cabo antes que nada somos personas, sujetas a patrones de conducta, presiones, ejemplos inconscientes, dudas, tendencias, miedos, ilusiones, inseguridades, deseos y necesidades; y no saber cómo gestionar todo esto medianamente bien nos complica mucho la vida. La Gestalt me ha ofrecido unas experiencias maravillosas y una visión que me ha enriquecido personalmente, me ha ayudado a seguir conociéndome, a la vez que me ha permitido ofrecer los servicios de Espacio Impulso con una mayor profundidad, capacidad de respuesta, riqueza de herramientas y calidez humana.

Disfruto enormemente mi trabajo, me siento libre de poderlo ofrecer desde el gusto y no desde la necesidad, desde las ganas de sorprenderme por el milagro de la vida y sus millones de manifestaciones posibles que representan cada una de las personas, siempre con respeto por su trayectoria, sus sombras y luces. Actualmente estoy comenzando nuevas formaciones lleno de ilusión y de apertura hacia lo que la vida siga indicándome.

En el 2013 he sido padre de mellizos. Con ellos he descubierto que me encantan los niños, algo que no sabía. Me encanta ser padre, me hacen sentir mucho amor y disfrutar enormemente de mi niño interior, al tiempo que me representa un camino de aprendizaje distinto a todo lo hecho con anterioridad y un reto grande de entrega a alguien más, de desapego de los resultados, de no-búsqueda de recompensa y de paciencia hacia los demás.